
El hecho de que Ernesto Cordero ahora esté rezagado en las encuestas, en cualquier momento podría repuntar en la intención del voto a su favor, como ocurrió, en su momento, con Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto o, en Estados Unidos, con Barack Obama.
De acuerdo con Vicente Licona, director de la empresa encuestador Indemerc Louis Harris, en el 2006, cuando ni todos los precandidatos juntos alcanzaban Andrés Manuel López Obrador, el entonces candidato panista a la Presidencia de la República, Felipe Calderón, consiguió revertir las encuestas con una adecuada campaña.
En tanto, en el 2004, cuando iniciaron las precampañas en el Estado de México, Enrique Peña Nieto aparecía en un séptimo lugar y, al acabar su campaña y rendir protesta como gobernador, estaba a la cabeza en las mediciones nacionales.
Asimismo, Vicente Licona recordó, que en el 2000 Vicente Fox era el favorito que contaba con el apoyo ciudadano para "sacudirnos" del PRI. Para 2006, López Obrador contaba con el apoyo popular pero no del "stablishment". Actualmente, Peña Nieto cuenta con el apoyo de ambos factores, tanto el popular como el de quienes ostentan el poder.
Vicente Licona recomendó a Marcelo Ebrard que "antes de atribuirse culpas injustificadas, todo esto se debe al efecto Peña Nieto, que permea todo el país de manera fuerte." Aunque reconoció que el PRI ganaría en la capital de la República con Beatriz Paredes, el mismo factor mexiquense podría asegurar la derrota de la izquierda con cualquier candidato.
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