
El amor es el material del que está hecha la felicidad, por eso, cuando amamos nos sentimos felices. Pero ello no se refiere sólo a la pareja, sino al amor a ti mismo, a la vida, trabajo, amigos, a la naturaleza, refiere la especialista Bárbara Fredrickson, de la University of North Carolina.
La especialista refiere que la autoestima se forma a través de todas las experiencias que vamos acumulando a lo largo de nuestra vida. Hay una parte genética y la otra es el significado que cada quien decidimos darle a las experiencias que nos suceden. Influye la ciudad donde creciste, los apodos que tuviste en la escuela, los mensajes que recibiste, si te hicieron sentir valioso o no; de tu familia, tus amigos y maestros.
Asimismo, sabemos que la autoestima se ve afectada por la falta de autoconocimiento. Es por eso que es necesario enfocarnos a tener una comunicación asertiva con nosotros mismos. De otra manera seguiremos la vida con el riesgo de volvernos seres superficiales donde en nuestras conversaciones no tocamos los temas que en el fondo nos afectan. ¿Será que no contactamos con nuestras emociones? ¿Será que sentimos temor o incomodidad a la intimidad?
Cualquiera de estas razones, o bien las que cada uno tenga, es importante contactar contigo mismo y poner un alto a este piloto automático en el que vivimos; platicar de corazón con nuestro ser, ya que si no lo hacemos, no recibimos el oxígeno para nutrirnos y fortalecernos, sin ello, algo se muere. Aprendemos a hacer más caso a todas las señales externas en lugar de las propias, comparándonos, y al hacer esto dejamos de vernos a nosotros mismos.
A partir de estas conclusiones, agrupaciones como Dove Autoestima proponen diversos ejercicios para recobrar nuestra autoestima, buen humor y felicidad:
Pregúntate: ¿Qué tanto me hablo a mí mismo? ¿Me doy tiempo para mí? ¿Soy un ser que vive presente, pero ausente?
La confianza en nosotros se fortalece cuando realmente hacemos contacto con nosotros y nos escuchamos. Para lograrlo, te sugerimos hacer a un lado los celulares, computadoras o cualquier distractor electrónico para estar más presente y consciente. Vale la pena.
Fomentar el positivismo en nosotros nos cambia la percepción de la vida, sin embargo es importante ejercitarlo. Por más de 20 años la doctora Bárbara Fredrickson, pionera en estudiar los beneficios de las emociones positivas, tiene un libro titulado “Vida Positiva”, en donde plasma el impacto que tienen en nosotros emociones como el aprecio, el amor, la diversión, la alegría, la esperanza, la gratitud, entre otras. Lo más relevante de su libro es que propone una fórmula que consiste en que a cada evento negativo en nuestras vidas, intentemos buscarle tres aspectos positivos.
¡Cambia tu chip! Realiza el siguiente ejercicio y practícalo con algunos eventos de tu día.
Ejemplo: Si te enfermas –es un evento negativo- ahora busca tres aspectos positivos. Podría ser:
1) Podré tener atención médica.
2) Tendré oportunidad de leer o ver alguna película mientras estoy en cama y hacer una pausa en mi vida.
3) Estaré cerca de la gente que quiero.
Te invitamos a hacerlo con cada uno de los eventos que puedan parecerte negativos. Reflexiona que cuando optamos por ver lo negativo nos genera una emoción; y con esto compramos un boleto a la infelicidad.
No olvides que cuando nos cuidamos y escuchamos esa voz interior, podemos sentir ese amor, nos sentimos uno con el todo y todas nuestras relaciones se favorecen.
¡Comunícate contigo! Y ve la vida con los lentes del positivismo, tu vida se empezará a transformar.
Yamel Viloria Tavera
No hay comentarios:
Publicar un comentario