viernes, 24 de junio de 2011

Historia del Futbol Americano en México

Historia del Futbol Americano en México: "


Segunda Parte

La primera época


Para 1931 se jugó el primer 'campeonato nacional', llamado así a pesar de que participaron exclusivamente los equipos radicados en el Distrito Federal, y después de éste se crearon otros equipos. En 1936 surgió el representativo del Instituto Politécnico Nacional (año en el que se jugó el primer clásico Politécnico-Universidad) y el Club Atlético Suizo (CAS); en 1937 fue creado el equipo de la Universidad Obrera; y en 1938 el de la Universidad Autónoma de Chapingo.

Quizá el comienzo de esta práctica deportiva en las instituciones educativas no fue motivado por un serio convencimiento de la 'importancia' o 'bondades' del fútbol americano al interior de éstas, sino más bien resultó de la respuesta a las demandas de los estudiantes y a la gestión política de algunos interesados en incorporar uno de los modernos deportes en las escuelas de educación superior, tal como sucedía en los Estados Unidos de Norteamérica.

Posiblemente el interés específico durante el periodo del surgimiento del fútbol americano en México consistió precisamente en la modernización vía deportiva de los sujetos e instituciones, simbolizado por la práctica deportiva.

El capital deportivo: una costosa condición de ingreso y permanencia en el campo

Una vez iniciado el sistema de competencias y dado el creciente interés, la práctica del fútbol americano se popularizó entre los jóvenes de los estratos medios urbanos de la Ciudad de México durante las décadas intermedias del siglo XX (1940 a 1969) y en especial entre los estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional. La popularidad y 'rivalidad' entre ambas instituciones marcó una época e imprimió una dirección específica en la práctica de este deporte que se convirtió en el signo representativo del deporte universitario. Tanto fue así que en el mural de la Biblioteca Central de la UNAM, el deporte universitario se encuentra representado por un jugador de fútbol americano (extremo inferior derecho del costado poniente del mural).2

Durante los primeros años de la liga, el sistema de competencias del fútbol americano fue dominado por la Universidad Nacional Autónoma de México derivado del capital deportivo movilizado por el equipo. Este capital se constituyó por la suma de los capitales social, físico, económico y simbólico acumulados, o sea, el origen social de los deportistas, el desarrollo de su capacidad deportiva, la competencia laboral de sus entrenadores, los apoyos económicos para el equipo como viajes, capacitación, equipo, ropa, instalaciones, entrenadores y médicos, entre otros; y la imagen social del equipo; es decir, la identificación, el prestigio y la popularidad de éste y de la Universidad.

Por ejemplo, en el tiempo del inicio de la liga de fútbol americano, el empresario estadounidense Arthur Constantine, iniciador y promotor de este deporte en México, consiguió gran cantidad de recursos adicionales para el equipo de la Universidad Nacional entre amigos y funcionarios de las empresas petroleras radicadas en México, lo que permitió al equipo disfrutar de instalaciones adecuadas, competir en los Estados Unidos contra equipos de mayor calidad e incrementar la experiencia de sus jugadores y entrenadores. Al parecer este apoyo también incluyó el pago de becas en dinero a los jugadores, con lo cual se cooptó a los mejores prospectos disponibles en ese entonces. La ayuda propició las condiciones favorables para el arranque del equipo y lo dotaron con un capital deportivo perdurable a pesar del retiro de los apoyos por el distanciamiento con las empresas obligado por la expropiación petrolera.

Los resultados de los torneos se mantuvieron a favor de la Universidad hasta que en 1945 el equipo representativo del Instituto Politécnico Nacional reunió el capital deportivo suficiente para derrotar al equipo universitario -el Politécnico también recibió recursos y realizó giras por los Estados Unidos-.

Para entonces quedó implícitamente establecido que el campeonato nacional se disputaría entre los equipos que reunieran el mayor capital deportivo posible, por lo que en 1947 la composición de los equipos de la liga cambió en la medida en que las grandes instituciones educativas públicas prácticamente monopolizaron el campo con su 'elitismo' y desplazaron del panorama a los equipos de club, debido a una 'clara ventaja en cuanto a la solvencia de los gastos que implicaba un equipo en el máximo nivel' (Morales, 1996). La acumulación y movilización del capital deportivo se volvió excluyente y exclusivo de los equipos cuya manutención fue asegurada por las instituciones públicas. Así, tanto el Politécnico como la Universidad establecieron su dominio al hacer del capital deportivo una costosa condición de ingreso y permanencia en la liga.

Cuando los equipos de club se retiraron de la liga, sus jugadores interesados en continuar con la práctica deportiva del fútbol americano emigraron hacia las instituciones públicas gracias a las favorables condiciones competitivas ofrecidas. Al respecto, cabe aclarar que desde el inicio los equipos de la UNAM y del IPN habían albergado en sus equipos representativos a muchos jóvenes estudiantes de otras instituciones educativas públicas y privadas. Tal como lo dejan ver las declaraciones del coach Manuel Neri, ex entrenador de la UNAM y último entrenador del equipo de la Universidad Autónoma Metropolitana Campus Iztapalapa (UAM-I), 'Si a mí me hubieran dicho en 1976 que no iba a poder contar con jugadores externos jamás hubiera venido (con el equipo de las Panteras de la UAM-I). Porque hasta los equipos de las escuelas públicas más importantes del país, UNAM e IPN históricamente se han nutrido de talento externo'.

Lo que en sustancia muestra dos cosas al menos. Primero, que la organización social del fútbol americano, se ha sustentado en parte por el origen y las condiciones sociales y económicas de los sujetos que lo practican organizados, al menos hasta antes de llegar a la educación superior, porque ya en este nivel han sido las instituciones las encargadas de financiarlo; es decir de sustituir parcialmente o complementar los recursos necesarios para su práctica, puesto que una parte siempre recae en las familias de los jugadores o en los esfuerzos que estos mismo realizan.

Segundo, que la adopción de este deporte por las instituciones educativas se debe a factores como la respuesta política a las demandas de los estudiantes, a la influencia de promotores particulares, a los apoyos económicos conseguidos, y tal vez a la réplica de condiciones de desarrollo institucionales 'modernas' y que tienen que ver con modelos culturales, factores que influyeron de modo parecido en el surgimiento del deporte en Inglaterra y Francia.

En síntesis, la adopción y sostenimiento de un modelo deportivo o de una disciplina tiene que ver con la movilización del capital político, económico y social en condiciones específicas. Con esto quiero decir que debemos dejar de pensar en que en el deporte no hay una dimensión o racionalidad política y social además de las económicas y emocionales. Por supuesto que las hay. Los deportes no surgen de la nada, por el sentimiento del deportivismo en sí mismo.

Lo hacen porque hay alguien que promueve su creación y sostiene su evolución por medio del soporte económico, la incidencia política y la creación de redes sociales, entre otros factores. Si el deporte del fútbol americano despuntó a mediados del siglo XX en la Universidad fue gracias a redes sociales que hicieron a éste preeminente sobre otros deportes. Ésta, me parece una enseñanza que debemos obtener de la evolución de los deportes en la sociedad.


Francisco Medina

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