
La policía y hombres armados vestidos de civil abrieron fuego el lunes contra manifestantes en las ciudades yemeníes de Taiz y Hudaida, mientras el movimiento de protesta que busca derrocar al presidente Ali Abdullah Saleh ganaba impulso, dijeron testigos.
El violento intento por reprimir las crecientes protestas inspiradas en las revueltas de Egipto y Túnez se produjo en medio de señales de que Estados Unidos busca el fin del Gobierno de 32 años de Saleh, visto como un aliado frente a Al Qaeda en la Península Arábiga.
En Taiz, al sur de la capital Saná, la policía reprimió a los manifestantes que intentaban ingresar al edificio del Gobierno provincial, causando la muerte de al menos 12 personas y dejando heridos a más de 30 en tiroteos, dijeron fuentes de salud.
En el puerto de Hudaida, la policía y hombres armados vestidos de civil dispararon municiones reales y gas lacrimógeno contra cientos de manifestantes que marchaban hacia el palacio presidencial y unas 50 personas resultaron heridas, dijo otra fuente médica.
Las negociaciones para que Saleh abandone el poder parecen haberse estancado, llevando a una escalada de los enfrentamientos e incrementando la presión de Estados Unidos.
Fuentes cercanas a las conversaciones indicaron que la semana pasada Washington dio un ultimátum a Saleh para que acepte un acuerdo negociado por el embajador estadounidense en Saná, a fin de garantizar su salida pacífica y transición de poder, o de otra forma le pediría públicamente que renuncie.
Hasta el momento, el Gobierno del presidente Barack Obama no ha hecho una declaración pública pidiendo la dimisión de Saleh. Los llamados de Estados Unidos fueron clave para terminar con el Gobierno en Túnez de Zine al-Abidine bin Ali y con el de Hosni Mubarak en Egipto.
El lunes, el diario New York Times reportó que Washington 'ha cambiando de postura calladamente y concluyó que es poco posible que él (Saleh) lleve adelante las reformas requeridas y que debe dejar el poder'.
Saleh, un perenne sobreviviente político, pidió el domingo poner fin a la violencia y sugirió que no tenía intenciones de renunciar pronto.
'Llamamos a la coalición de oposición a terminar con la crisis poniendo fin a las protestas, el bloqueo de carreteras y asesinatos, y deberían terminar con el estado de rebelión en algunas unidades militares', dijo el presidente a sus partidarios en Taiz el domingo.
'Estamos listos para discutir la transición de poder, pero en un marco pacífico y constitucional', aseveró.
Su aparente resistencia generó nuevas protestas, incluyendo una durante la madrugada.
Manifestantes organizaron una marcha a las 02.00 horas hacia el palacio presidencial en Hudaida, en protesta por la represión de las fuerzas de Saleh contra los mítines en Taiz el domingo, donde según médicos murieron dos personas y cientos resultaron heridas.
Saná
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