Para nadie es un secreto la situación de violencia e inseguridad que se vive actualmente en el país. Tampoco está oculto que en el norte del país es donde mayores disturbios se presentan y que hay sectores de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas que se han vuelto inhabitables por su gran inseguridad. Las balaceras son el pan de cada día en estoy (y otros) estados de la república y el miedo vive en los ciudadanos como nunca antes. Sin embargo, no existía ningún precedente en México de lo que sucedió el sábado en Torreón, en el partido de Santos contra Morelia.
Para nosotros es, desgraciadamente, común escuchar de trifulcas o peleas entre las barras de los equipos de nuestro balompié, siendo comúnmente la Monumental del América, la Rebel de los Pumas y la Legión 1908 de Chivas las principales porras inmiscuidas en estas notas. No obstante, nunca se había escuchado que un partido fuese suspendido por una balacera, que existiera tanto pánico en el escenario y que los jugadores hayan tenido que salir corriendo como medida de seguridad.
Lo ocurrido en el Territorio Santos Modelo es de suma preocupación ya que un espectáculo al cual acuden familias para divertirse se vio empañado por la violencia, lo que dicta que ya en ningún sitio estamos seguros.
Hay que destacar las medidas de seguridad que tomó la afición, así como la preparación de los encargados de protección civil del estadio que supieron actuar de buena forma y controlar al público, que también actuó de buena manera pues si se hubiese desbordado el pánico quizá estuviéramos hablando de una tragedia. Por el contrario, el público asistente supo guardar la calma y en ningún momento hubo empujones o amontonamiento de personas. También, es importante mencionar lo bien que actúa el presidente de Santos Alejandro Irarragorri, quien salió como todo un caballero a dar la cara por lo sucedido y en ningún momento huyó de su responsabilidad (saludos Justino).
Reprobable la decisión de Tv Azteca de cortar la transmisión en medio de la angustia de los televidentes para poner un programa de comedia en vez de informar lo sucedido hasta el final, como debió de haber hecho por ética este medio de comunicación. A quienes sí habría que reconocer es a los periodistas de ESPN que fueron los que dieron mayor contexto e información delo que estaba ocurriendo y no cortaron su transmisión hasta que todo terminó.
No soy quién para decir si es culpa del PRI, gobernante de esta entidad, o del PAN, gobernante federal, como se está alegando en las redes sociales. Lo que sí puedo decir es que el que está sufriendo es nuestro México y que no importa el color de nuestra ideología partidista, a todos nos debería de preocupar esta situación. Dejémonos de andar tirando la bolita a un partido u otro y mejor pongamos un granito de arena para que nuestro México deje de llorar. Al menos ésa es mi opinión. Así entonces.
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